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¿Cuáles son las diferencias entre calderas, calentadores y termos eléctricos?

Es muy frecuente que las personas no sepan distinguir las diferencias entre calderas, calentadores y termos eléctricos, y terminen asumiendo que esos tres artefactos son la misma cosa. Como expertos en la materia que somos, te podemos asegurar que definitivamente no son lo mismo, a pesar de que los tres son en sí, sistemas de calefacción.

En este post, elucidaremos un poco las diferencias, y algunas semejanzas, entre calderas, calentadores y termos eléctricos, para que te informes muy bien al respecto y puedas decidir de la mejor manera cuál de ellos resulta más conveniente para el sistema de calefacción de tu hogar.

Calderas de gas

Para empezar a explicar las diferencias, comenzaremos detallando al sistema más simple y común de los tres: las calderas de gas. Dichas calderas son comúnmente usadas como sistemas de calefacción, aunque también suelen ser vendidas calderas de gas bi-funcionales que sirven para climatizar el ambiente de tu hogar y también para calentar el agua. Por ende, las calderas de gas bi-funcionales son capaces de elevar la temperatura de dos tipos de agua: el Agua Caliente Sanitaria (A.C.S.) que es el agua de nuestro consumo habitual (grifo, ducha, baño, cocina, etc.) y el agua del circuito que alimenta al funcionamiento interno del radiador.

En consecuencia, las mencionadas calderas de gas bi-funcionales o también llamadas calderas mixtas (calefacción y A.C.S.), están formadas por una toma de gas y cuatro tubos; dos para el A.C.S. y los otros dos para la calefacción. En ese sentido, cuando el consumo de agua caliente es relativamente mayor al consumo habitual (dos o más grifos usados simultáneamente, por ejemplo) se aconseja el uso de calderas mixtas con acumulador, para almacenar agua caliente y tener siempre una oferta disponible en relación a la demanda o consumo. De esa manera, dichas calderas combinan a la perfección las virtudes de una caldera de gas y de un termo eléctrico (previsión de consumo de agua caliente).

El tamaño y estructura de una caldera son factores altamente dependientes del fabricante de las mismas, sin embargo, usualmente se construyan con unas dimensiones comprendidas entre 740 x 418 x 344 y los 890 x 470 x 570. No obstante, cabe resaltar que el tamaño y volumen de las calderas depende en gran parte, también, del tipo.

Calentadores de agua

Por otro lado, los calentadores son muy parecidos a las calderas, pero con la gran diferencia de que son mucho más pequeños, ya que sólo tienen una función: la producción de agua caliente sanitaria (A.C.S.). A diferencia de las calderas, los calentadores de agua no producen agua de caliente para alimentar a los radiadores.

La configuración de tuberías de los calentadores de agua se compone por una toma de gas, una entrada de agua a la toma general y una salida de agua caliente a la instalación de agua del domicilio. Su funcionamiento es simple; cuando abrimos el grifo, el quemador comienza a calentar el agua para enviarla caliente hasta el grifo abierto. Esto quiere decir que los calentadores de agua no son inmediatos, es decir, que debemos esperar unos segundos después de abrir el grifo para obtener el agua caliente. Usualmente, estos calentadores se venden en distintas potencias; por lo cual, debes elegir la potencia más adecuada de acuerdo a tu consumo de agua caliente diario.

Termos eléctricos

Finalmente tenemos a los termos eléctricos, que, como su nombre lo indica, la principal diferencia con las calderas y los calentadores es que no se alimentan de gas, sino de energía eléctrica. Por ende, en su instalación debemos prever que tienen una forma cilíndrica y que deben ir conectados a una corriente eléctrica.

Su funcionamiento es simple; primero el termo se llena completamente de agua y luego la resistencia comienza a funcionar para calentar toda el agua almacenada. De esa forma y a diferencia de los calentadores, el agua caliente saldrá de inmediato una vez que abramos el grifo. El único inconveniente es que cuando el termo se vacía por completo, tenemos que esperar a que se llene de nuevo para poder tener el agua caliente, pero esto dependerá de la capacidad del termo, así que debes hacer una buena elección de capacidad en proporción con tu consumo diario de agua caliente sanitaria.

Nosotros tenemos estos tres productos y los profesionales más capacitados para ayudarte en lo que necesites de la mejor manera.

Medidas preventivas para un correcto uso de las calderas de gas

El gas, como es harto conocido, es un combustible muy inflamable y volátil que tienen un potencial detonante muy peligroso, por lo tanto, su uso doméstico deber ser regulado y medido para evitar accidentes perniciosos e irremediables. En ese sentido, las calderas de gas representan agentes potencialmente peligrosos, por lo que debemos tomar algunas medidas preventivas necesarias para su correcto uso, tal como te lo explicamos a continuación.

Para todas las personas, la seguridad en nuestro hogar es vital para nuestro bienestar y confort. Por lo tanto, todas las compañías que fabrican elementos de uso doméstico, se aseguran de incluir sistemas de seguridad de última tecnología para garantizarle al cliente la máxima seguridad en el producto. De igual forma sucede con las calderas de gas, pero en este caso en particular, si no tomamos las precauciones necesarias y las medidas preventivas estipuladas por el fabricante, las calderas pueden funcionar deficientemente y hasta ocasionar accidentes graves. En consecuencia, se hace necesario seguir algunas recomendaciones, que te expondremos a continuación, para alargar la vida útil de tus calderas de gas y mantenerlas en funcionamiento óptimo en todo momento.

5 recomendaciones para hacer un buen uso de tu caldera de gas

  • Deja que los profesionales se encarguen de la instalación: como se mencionó en el párrafo introductorio, el gas es un agente muy peligroso, por lo que cualquiera imperfección en la instalación de la caldera de gas podría ocasionar problemas serios. Es por ello que es mejor contratar a profesionales con dilata experiencia que te indiquen cuál caldera de gas se adapta mejor a tu espacio y luego te la instalen con toda la seguridad necesaria. Nunca olvides que la seguridad es lo primero.
  • Regula la intensidad y color de la llama: siempre mantén la intensidad de la llama en un nivel moderado que produzca la cantidad de calor necesaria. Asimismo, asegúrate de que la llama sea de color azul (distintivo color de la combustión del gas natural) pues es ese el color normal de una caldera que funcione a gas. Si el color de la llama comienza a cambiar, es muy probable que exista un problema de fuga o similar. Por lo general, el color cambia a amarillo o anaranjado, y debes contactar inmediatamente a los técnicos para que solucionen el problema.
  • Verifica la ventilación: las calderas de gas tienen una emisión de vapores residuales, generados en la combustión, relativamente alta, por eso deben ser situadas en lugares cerca de alguna ventana para la óptima remoción de dichos vapores nocivos para los humanos. Si percibes olfativamente la acumulación de dichos vapores o de humos, entonces abre la ventana y llama a los expertos, porque puede deberse a un grave problema de fuga o a una mala ventilación.
  • Limpieza periódica: la seguridad y eficiencia de una caldera de gas depende en gran parte de qué tan limpia se encuentre. Una caldera de gas obstruida por la suciedad producida por grasas y pelusas, es una caldera susceptible a averiarse y con una deficiencia muy alta. En resumen, una limpieza una vez al mes a tu caldera de gas no le caería nada mal para mantenerse en funcionamiento óptimo.
  • Si no estás en casa, apaga la caldera: mientras no estás pueden pasar muchas cosas con tu caldera que no vas a poder controlar y, por lo tanto, es muy probable que suceda un accidente que pudo ser evitado. Así que, no te arriesgues y apaga tu caldera de gas al salir de la casa.

Siguiendo estos cinco consejos notarás a largo plazo los múltiples beneficios que traen en el desempeño de tu caldera de gas. No olvides llamar a los profesionales para la instalación de la caldera o para solventar cualquier avería o anomalía.

Mejora el desempeño de tu radiador

Cuando la temporada veraniega se acaba y la llegada de los fríos invernales se aproxima, es menester prepararnos bien para protegernos del frío mediante el uso de radiadores en nuestra casa, pero ¿Sabes cómo usarlo eficientemente?

No hace mucho estábamos dando algunos útiles consejos sobre cómo optimizar el uso del aire acondicionado para evitar costos excesivos en las facturas de luz. Sin embargo, el sol veraniego ha menguado llevándose toda la calidez, por lo que ya no tenemos que usar el aire acondicionado hasta la próxima temporada. ¿Qué queda ahora? Pues el frío invernal, así que prepárate para optimizar tus radiadores en función de obtener el bienestar climático que queremos en nuestra casa. A continuación, te daremos algunas recomendaciones acerca de cómo mejorar la eficiencia de tu radiador para que le saques el máximo provecho y ahorres un montón en la factura final.

¿Cómo ahorrar en el uso de radiadores?

  1. Sólo úsalo cuando estés en casa: aunque es la recomendación más común y reconocida que podemos brindarte, aún existen muchas personas que dejan encendidos sus radiadores al salir de la casa, por una u otra razón. Algunos lo hacen por la falsa creencia que dicta que los radiadores consumen mucha más energía al apagarse y ser nuevamente encendidos que al mantenerse encendidos constantemente. Otros lo hacen para encontrar su casa caliente al volver de la calle. Ambos casos están totalmente errados, nunca se debe dejar un radiador encendido cuando no estamos en casa por tres razones: gastamos mucha energía que no aprovechamos, aumenta el costo de la factura final exponencialmente y el radiador puede provocar graves accidentes que no podremos evitar.
  2. No le des un uso excesivo al radiador: a veces es necesario dejar descansar unas horas al radiador, pues no tiene sentido seguir calentando tu hogar cuando ya hayas alcanzado la temperatura deseada. Apagar al radiador periódicamente te dará mayor confort, alargarás la vida útil del radiador y disminuirás notablemente el costo de la factura final.
  3. Las temperaturas de verano no son nada buenas: en la época veraniega las olas de calor son tan intensas que nos hacen estar pegados al aire acondicionado en todo momento y desear la llegada pronto del invierno. Sin embargo, cuando llegan los gélidos vientos invernales, lo que queremos ahora es que regresen las olas de calor veraniegas y ponemos en funcionamiento nuestro radiador a la temperatura de dichas olas de calor. Esto no es para nada aconsejable, pues los cambios bruscos de temperatura son nocivos para nuestra salud y, además, la excesiva generación de calor aumentará el costo de la factura final y podrá dañar al radiador.
  4. El aislamiento y la ventilación son buenos aliados: ventila un poco tu casa antes de encender el radiador para renovar el aire y expulsar ciertos gases nocivos. Cuando enciendas el radiador asegúrate de que tu casa esté completamente aislada (puertas y ventanas totalmente cerradas) para que se caliente más rápido y puedas apagar el radiador de vez en cuando. Cada cierto tiempo ventila un poco, otra vez, para que el calor no sea agobiante y el aire fresco.
  5. Los profesionales saben qué hacer: los radiadores realmente son artefactos de calefacción nada sencillos, por lo que su instalación no es tan fácil como creemos. Es mejor siempre dejar que un profesional instale el radiador por nosotros para evitar problemas futuros y sacarle el máximo provecho a tu sistema de calefacción.

Esperamos que estas cinco recomendaciones te sirvan para protegerte adecuadamente del frío y ahorrar un poco de dinero con el uso del radiador. Si tienes alguna duda, sabes que puedes contar con los profesionales para solventar cualquier inconveniente y dar mejor uso a tu radiador.